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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Los Rotos




Los otros son los rotos. Los otros son los que les encantan a los de la tele. Los otros son los frikis, los problemáticos, los marginados, los sucios, los de echar de comer a parte, los extravagantes, los antisistema, los jonkis, los parados, los pobres, los borrachos, los indigentes por el mundo...

Sobre los programas coach (Supernanny, Soy adicto, etc.) ya hay una máxima para La Tele de Cristal: La televisión te coge, “te arregla” y te olvida. 

¿Qué sabemos hoy, por ejemplo, de los participantes que entraron a Soy Adicto? Los sacaron de su marginalidad, los rodearon de cámaras, nos mostraron sus miserias y ahora, sin audiencia lastimera, su vida ya no importa. ¿Es que acaso su éxito vital terminaba con el final del último programa? ¿Era eso?

Fueron un juguete roto del sistema y la televisión los trató de arreglar durante un tiempo, durante una temporada. La temporada drogadicto- marginal. Pero hay más temporadas, ustedes ya sabrán al ver la tele la que toca.

A eso se dedican los programas coach: Al juego con lo roto. La televisión de hoy, tan bondadosa con los que necesitan ayuda…

La televisión de hoy, ese espejo esperpéntico del sistema.

Escuché hace un rato un pasado debate con motivo del estreno de Soy Adicto y me culpé por no haberme aventurado a dar entonces esta reflexión. Tan pronto cogen a los otros (los rotos), como los “arreglan”, como los exprimen, como los olvidan.

martes, 27 de julio de 2010

Adicciones




A Concha Velasco le crecen las cubanas. Este lunes en Informe DEC invitaron a otra pareja sudamericana de su ex Paco Marsó. Una cámara oculta (o sea, bien encuadradita para la escena) mostraba al productor entrando en su casa con la susodicha, la tercera o la cuarta en discordia.

Por otro lado, un reportero del programa seguía al gigoló con la alcachofa mientras este reaccionaba al estilo Pepe Sancho. Todo tan cutre como una infidelidad descubierta por Leticia Sabater. De carcajada perversa.

No merecen la actriz, ni su hijo, estar continuamente en el disparadero por culpa de un adicto al juego y, ahora también, a los montajes de barriada.

Lo más interesante de este Informe DEC: la llegada de Quico Taronjí, un buen comunicador que sigue buscando su sitio por las adicciones. Ha pasado del Soy Adicto (a las drogas, en Cuatro), al Soy Adicto (a la charcutería rosa, en Antena 3). Lástima que sea verano y tan sólo le esté prestando atención la audiencia más jonki.

jueves, 29 de abril de 2010

Showbredosis 2

VIENE DE SHOWBREDOSIS I

...Desde el momento en que Gemma, como tantos otros, desean conseguir seguridad, afecto, posibilidades de educación, de cultura (aspectos imprescindibles para sobrevivir con los que la mayoría contamos), los de la Organización (del programa) y los de la Administración (penitenciaria) han de apostar por acompañarlos con un profundo respeto desde su realidad y desde su historia de vida.

A Gemma, cosa que no veo al resto, se le notaba un mundo interior, no exento de contradicciones, pero lleno de sensibilidad. Los de la tele no le permitieron normalizar su vida en la medida que voluntariamente aceptase. Su expulsión es el reflejo del absoluto fracaso de las políticas de reinserción actuales que tratan de robarles a las personas, como también hace la droga, el protagonismo de su propia vida. De esto habla el profesor de Derecho Penal Juan Carlos Ríos Martín en su humana y sabia bibliografía.

Por cierto, podrían acercarles a los internos de Cuatro algún libro o película que los libere de su encierro, como el bueno de Xavier Torras (profesor del Coro…) consigue con su música en cada edición.



Terminando este extenso análisis, recordad una máxima de La Tele de Cristal: Como espectadores no podemos ser cómplices con los que se enriquecen a costa del dolor ajeno. Huyan de la “Showbredosis” antes de que la tele (droga y cárcel a la vez) decida expulsarlos de la VIDA.

miércoles, 28 de abril de 2010

Showbredosis




Hace unas semanas, debatimos en Sospechosos Habituales sobre el nuevo programa de Cuatro, Soy Adicto. Aun sin ver nada del nuevo espacio, puesto que estaba pendiente su estreno, supuse que la mejor manera de tratar una adicción nunca puede ser cara al público y mucho menos convirtiéndolo en un show.



Tras mi intervención, subida a youtube, me llegaron varios mensajes pidiéndome que rectificara esas frases de “la droga no es sólo el enfoque que le da la televisión” porque estaba dando una visión demasiado “permisiva” y “equivocada” del asunto, me decía uno de ellos.

Después de ver parte de las tres ediciones de Soy Adicto no puedo más que ratificarme en todo lo expuesto. Y diré más: La droga sólo es la excusa del programa de Cuatro para mostrarnos a personas con historias de vida marginales, sobredosis de incultura y una abrumadora falta de afecto. Y no sólo las seleccionan de un cuidado casting psicológico donde ganan los más endebles, sino que además los convierten en aptas marionetas para un reality de lo más perverso.

Los pacientes (participantes) son objetivos de esa televisión que se alimenta de las mentes más débiles para crear conflictos guionizados y moldear sus personalidades al gusto de lo que espera la audiencia. La misma treta televisiva con la que convencían a los “inteligentes” que participaban en programas tipo El Diario de Patricia, por ejemplo, para crear un show a costa de sus miserias.

Ahora que vertele.com rescata la historia de Gemma Moya conviene analizar el brutal fracaso manifiesto con el que tanto la cárcel como los programas coach se topan al dar con una “anti-heroína” como ella.

“Resocialización y reeducación”, objetivo constitucional de las prisiones en España, difícilmente entendible cuando precisamente a los internos se les separa de la sociedad durante el tiempo de la condena, y tampoco se les reeduca en su ambiente (interviniendo desde las circunstancias en las que delinquieron y a las que han de regresar) sino desde dentro de los barrotes, cuyo único reto para sobrevivir está en aguantar la espera.

Desde Soy Adicto se plantean: “Lejos de su entorno habitual, tendrán la oportunidad de reflexionar sobre lo que han sido sus vidas y la repercusión que el consumo de estas sustancias ha tenido en sus familias”.

Parece que ambos métodos son infalibles, la prisión y la tele, para recuperar a los “perdidos”. Sin embargo, aparecen personas como Gemma que son expulsada de ambos ambientes: del Coro se le echó “por la comisión de una falta grave” y de “Soy Adicto” por ir contra la norma de introducir droga (metadona que se guardó en un botellín de agua durante su breve estancia hospitalaria).

Desde el coach de Cuatro juegan a lanzar gritos a la montaña o a escribir cartas de reconciliación con su niñez, baratos trucos psicológicos de parvulario. Pinchan en hueso a la hora de coartar la libre decisión, autodestructiva o no, que toda persona interna tiene derecho a tener. Lo único malo que hizo Gemma fue aceptar el reto de la libertad rompiendo los barrotes de la opresión.

(Interrumpo aquí este post que, debido a su extensión, continuará mañana).

viernes, 9 de abril de 2010

El coro de la droga. ¿Adictos a las cámaras?




La pasada semana en el debate de Sospechosos Habituales debatimos sobre el nuevo programa de Cuatro ADICTOS:



Aunque se estrena este viernes, y hay que verlo para comentarlo con propiedad, no puedo dejar de sentir cierta animadversión hacia los programas coach (de ayuda): Supernanny, Hermano Mayor, Ajuste de cuentas...

Desde el éxito que obtuvo el personaje de 'Amélie', cuando a todo el mundo le parecía una tía guay, y a mí me resultaba entrometida y pedante ('a mí no me lie'), dejé de emocionarme con los iluminados que les van mostrando a los demás cómo resolver sus vidas. Y más aún cuando la ayuda llega en formato televisivo con contrato de por medio.

¿Alguien cree que las situaciones familiares que se viven en Hermano Mayor, por ejemplo, están tomadas de la realidad? Aquí hay más guión que en Generación Nini, donde los psicólogos están hambrientos de lágrimas y esperan la continúa rebeldía de sus conejillos para llevarlos a la confusión y sumisión que posibilite el no enfrentamiento hacia sus diagnósticos moralizantes.

Dejen a la gente equivocarse y vivir en paz, no exploten el sufrimiento ni se metan en las vidas de los que creen "perdidos". Hagan programas como Callejeros o 21 días, donde drogadictos o mendigos viven sin recibir recetas de los periodistas que los graban.

Como digo, habrá que verlo, pero ya tenemos en el casting de Adictos a una interna de la segunda temporada de El Coro de la cárcel: Gema Moya. ¿Adictos también a las cámaras?

La televisión, por otro lado, no suele mostrar la otra cara de la droga. Escohotado, en algunos debates, y Dragó, en sus programas, todavía tienen libertad para hablar de drogas sin asociarlas a la delincuencia ni a los barrios marginales. Exploren también esta vertiente y dejen de darnos dosis de autoayuda, que hay vida más allá de las miserias, del dolor y del llanto.

CONTINÚA LA HISTORIA DE GEMMA MOYA EN...

SHOWBREDOSIS (DE LA CÁRCEL A SOY ADICTO)

SHOWBREDOSIS 2