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viernes, 16 de abril de 2010

Ya Nuí




Fui seguidor de La hora Chanante, un programa de humor surrealista que estaba a leguas del gusto chusco de Floretinos, Motas, Yustes y compañía. Los Chanantes ofrecieron personajes nuevos, un talento para las creatividades gráficas admirable y, sobre todo, presentaron a una joven generación de cómicos que aún no ha tenido sustituto. Fueron los que introdujeron otro lenguaje, otra iconografía: la de esa generación que creció en los 80.

Los Chanantes o la Muchachada (lo mismo da, aunque PRISA se mosquease porque los abandonasen para irse a TVE) y su mundo viejuno, su Retrospector, su Enjuto Mojamuto o esa maravilla llamada Celebrities han marcado época en la tele española. No tan buenos como Martes y Trece pero mejores que sus derivados, Muchachada ha sido peor que La hora Chanante: guiones menos inspirados, parodias más flojas, ritmo más pobre y un humor casi privado que entendían o disfrutaban sólo ellos.

El mayor problema de la Muchachada es que no han sido un grupo que sólo se dedicaba a cuidar, pulir y perfeccionar un grupo, como Martes y Trece o los Monty Pitón. Todo lo contrario: cada uno hizo sus bolos por diferentes cadenas (Aquí no hay quien viva, Camera Café, Hora Hache, etc.) y hasta en el cine (Spanish Movie). Y eso no pega, y se paga.

Muchachada se convirtió en un producto de culto en Internet, no tan fácil de seguir, sin embargo, por la tele. Algunos de sus desternillantes gags eran necesarios de ver por tripitido y otros, tan de relleno como para ser adelantados.

Muchada Nui, ya Nuí. Esta semana emitió su último capítulo por La 2 de TVE. Si pueden volver a verlo rescátenlo. Grande ese Almodóvar presentándolo y su tipo de cine como parodia. Esta Spanish TV sí estuvo bien hecha.

viernes, 29 de enero de 2010

Saqueo en TVE en beneficio de La sexta




Unos 400 trabajadores se manifestaron en las instalaciones de RTVE pidiendo que se "paralice y elimine la externalización de programas" y se impulse la producción propia. El miércoles 3 de marzo habrá huelga general. ¿Cómo retransmitirá La Sexta esta noticia? ¿Dará toda la verdad o su verdad?

Ni con Aznar, ni con González, jamás un gobierno había gozado de semejante concentración de medios de comunicación a su favor. Ahí están La 1 y 2, la SER, la Sexta, Cuatro, El País y compañía. En los últimos meses, el gobierno está perpetrando una campaña que nos vende las bondades de la retirada de la publicidad de TVE, pero hay algo más oscuro de fondo. Lo denuncian los propios trabajadores del Ente: se está desmantelando la pública, la que pagamos todos, para beneficiar a empresarios progubernamentales. Una historia más vieja que Matusalén.

Un comunicado que vuela por la red y del que nos debemos hacer eco los medios y los blogs nos ha descubierto que la mayoría de los programas de RTVE están en manos de productoras ajenas a la cadena pública, pero nos los venden como programas de producción propia. Cuenta el comunicado que la mayor parte de las retransmisiones deportivas han sido adjudicadas a Mediapro, una de las principales accionistas de La Sexta. “Mientras tanto, en el parking de unidades móviles de Prado del Rey hay paradas 25 unidades móviles de televisión y su correspondiente personal sin hacer nada pero pagadas con dinero público”.

Javier Pons, ex director de TVE, se ha largado con una indemnización de 200.000 euros. Pons venía del entorno de, efectivamente ¡La Sexta! Muchos servicios también han ido a parar a la productora que dirige el marido de la ministra Carme Chacón. Hasta se subcontrata la edición de los programas a Mediapro con la excusa de que no hay en TVE editores de vídeo. Antes los había, pero fueron convenientemente eliminados.

Y las productoras y las privadas, encantadas. Más producción y más publicidad para ellas mientras la pública es desmantelada. Las productoras vinculadas a las privadas aumentan su facturación a costa de TVE, que mantiene a su personal parado y sus instalaciones muertas de asco.

jueves, 8 de octubre de 2009

Bipartidismo sin sentido




Buen programa el de 59 segundos este miércoles. Los aburridos periodistas de turno (¡porque siempre son los mismos!) cedieron el testigo a los verdaderos protagonistas: los representantes políticos. Incluida Rosa Díez, quien parece estar reconciliándose con la TVE que tanta indiferencia suele darle: "Facebook, Rosa Díez a Tengo una pregunta para usted", a por los 1000 miembros!

Ya era hora de que fueran los políticos y no los periodistas los que se sometieran al aplauso y al abucheo del público. Y sin bipartidismos. El penoso rifi y rafe que mantienen PP y PSOE a diario quedó arruinado por la viveza del resto de los representantes de partidos. Si les dijera que Rosa se los comió a todos con patatas me tacharían enseguida de UpYdista, así que no pienso hacerlo.

Sí les hablaré, sin embargo, de la manía que les ha entrado a los programas de debate por partir la pantalla en dos (en plan enfrentamiento en el saloncito de ‘A tu lado’). En un formato como 59”, esta ‘realización bipartidista’ no tiene sentido alguno, ya que el tiempo dado hace que el que escucha respete al contrincante y ese intento de enfrentamiento en plan ‘Noria’ no funciona.

Algunas preguntas que se quedan en el aire: ¿por qué las presentadoras de 59 segundos se han ido convirtiendo cada vez más en simples cronómetros?, ¿por qué María Casado habla (escribe) en su blog como si fuera una adolescente cachonda (¡!!!!!!!!!!!! Hoooola... ;;;;;;;;; OHHHHHHHH, EYYYYYYYYYYY) y luego sale a antena seriota, rígida e insípida?, y lo más trascendental ¿por qué ya no hay segundos para Guillermo Fesser y sus viñetas?, U

miércoles, 31 de enero de 2007

TVE manipula con Enfoque

ELECTRODUENDE estuvo en directo en TVE. Conclusión: Triste, lamentable y miserable. Suelo hablar de los programas de televisión por lo que veo en la tele.

Esta vez viví la manipulación en persona. Este martes en TVE mintieron a la gente, denigraron a los invitados y manipularon el debate. Así fue mi experiencia en el programa “Enfoque”.

Acompañé, COMO INVITADO, a mi amigo y analista de LO MÍO ES EL CINE , Iván Reguera, al programa Enfoque de TVE. Sin revelar mi identidad de periodista fui en calidad de invitado. Antes de entrar al plató me presenté cordialmente a la Ministra de Cultura (que iba a defender el proyecto de ley de cine) y al resto de los invitados.

Nada más empezar el espacio, surge la primera trampa. No me dieron asiento y me vi obligado a quedarme tras las cámaras. Elena Sánchez, la presentadora, nombra mal a Iván Reguera y lo apellida “Elguera”. Pasan a publicidad. Tras las cámaras, nadie quería indicarme donde podría sentarme, puse mala cara y negué con la cabeza. “Se ha equivocado”, le susurré a la que parecía que manejaba el cotarro.

“Ya sabemos que se ha equivocado, pero tú te callas. Sabemos que eres su amigo y no puedes estar aquí diciendo los errores”.

Pues dígame donde me pongo, le contesté. Ella, con sus aires de superioridad, me indicó un paso más atrás y yo me situé ahí. Enseguida descubrí cómo la tal Marisa Donoso, subdirectora del programa Enfoque, controlaba los tiempos de respuesta de la Ministra de Cultura y mandaba a la moderadora, claramente dirigida por el PSOE, cortar a Iván Reguera cuando daba una opinión distinta a la programada.

“Ese no es el debate, que lo corten”, decía la tal Marisa, desesperada por la vehemencia de mi amigo.

En uno de los vídeos que introdujeron los del programa, mi amigo aprovechó para pedirme agua. Yo entré al plató y le di a una botella. Enseguida vino la tal Marisa y su colega el realizador a cantarme las cuarenta. “No te vuelvas a acercar a él ni a hablarle”, me dijeron. Creí que me pedirían perdón por haber dejado en secano a mi compañero y no habérseles ocurrido rellenar las botellas, pero me equivocaba. Iban contra mi colega porque partía en contra de la FAPAE (Asociación de productores), de la Ministra y de Fernando Trueba.

El resto del programa fue de crimen, manipulador y de mal trato. En publicidad (casi 7 minutos) entré a la mesa, ya llena de gente, para decirle a mi amigo que el debate estaba manipulado tras las cámaras y que me estaban intentando echar. Casi fue de policía cuando me agarraron diciendo que no hablara con él.

Al final, tras ver como la ayudante de dirección manejaba los tiempos de Elena Sánchez para cortarle a Iván y dejar el doble de palabra a la ministra, me quedé atónito cuando terminó el programa.

- “Gracias Iván, por haber venido”, le dijeron. Una lástima que tu amigo no haya podido sentarse entre el público, le intentaba decir cordial la subdirectora apagados los focos y entre bambalinas.

Y yo reventé: "Vámonos, compañero". Y a la dictadora audiovual... “Porque usted sabe que no me ha hablado como a una persona durante el programa. Que me ha censurado, que me ha intentado echar y ahora no puede maquillar el mal trato y la manipulación que yo he escuchado de su parte mientras mi compañero estaba en antena.”.

Iván había sufrido de lo suyo en plató y además había visto in situ cómo me trataban tras las cámaras (casi secuestraban).

Nos fuimos acompañados de una ayudante de dirección, muy próxima a la subdirectora durante todo el espacio, que me espetó: “¡Estás bebido, hueles mal!.”

"¿Me va a decir usted su nombre?", le repliqué. “Por supuesto que no”, me contestó. Segundos antes, esa misma sicaria me había dicho, cuando le pedí ir al baño en publicidad, que si iba a intentar hablar con el invitado, sería mejor que no entrara o llamarían a seguridad. Yo le pedí perdón en aquel momento y le aseguré que durante la pausa pensé que podía acercarme a mi amigo.

Sí señores, una señora que no podía quejarse de mi trato, de mi comportamiento y que no se quiso identificar, me esputó eso a mí, a un INVITADO del programa que no se sintió a gusto.

Triste, decepcionado, traumatizado pero valiente, porque sé que ELECTRODUENDE y vertele.com (1º portal web sobre TV más visitado en la red) se van a hacer eco de la verdad que he vivido en primera persona.

Siento, queridos lectores, que hayan tenido que enterarse por las amenazas personales que me hicieron técnicos y subdirectores de lo manipulada que está la televisión pública de este país. Una televisión no de servicio público, sino de servicio a la gira de la ministra por las televisiones.