lunes, 14 de febrero de 2011

La Gala gana



¿Tenemos los Goyas que nos merecemos? Recojo la pregunta que se lanzo en el debate de La 2 del viernes, a cuenta de la televisión, y del que previsiblemente les hablaré en el siguiente post.

Desde que Buenafuente tomara las riendas de las galas, Los Goya están muy por encima del cine que se ve y que se hace. Los datos lo demuestran: Más de cuatro millones de audiencia para una gala de premios de un cine que practicamente nadie ve.

Aparte del interés que despiertan las situaciones morbosas del colorín (Sinde-De la Iglesia, Bardem en España), hay que reconocerle a los del cine, más a los de la tele, que hayan llenado de ritmo y de glamour unos premios que antes olían a cutrerio: Antonia San Juan desganada o chiripitifláuticos del no a la guerra paseando la cabra.

La noche del domingo en la que los Goya cumplían 25 años fue brillante: escenario, guiones, montajes, humor, emoción, glamour... Lástima que aquello que representan no esté siempre a la altura. Las actrices, por ejemplo, espectacularmente vestidas pero tan a falta de talento. Dafne Fernández, o la mismísima Rossy de Palma, o los chicos: Hugo Silva, Mario Casas... ¿por qué son reconocidos en el cine de hoy?, ¿son algo más que chonis y chonos en busca de serie de ficción?

Es incomprensible, por ejemplo, que la gran ganadora de la noche, Pa negre, sólo se exhiba en una sala de Madrid y haya sido vista por menos de 60.000 espectadores.

A destacar una espectacular Lydia Bosch, Munster de La Tele de Cristal, regresando a la alfombra roja por la que casi siempre presentó premios y hasta obtuvo alguna nominación. Hay que recordar que durante toda la gala se emitieron imágenes de otros Goyas excepto del año en el que Bosch los presentó.

Corría el año 91 cuando Lydia fichó por la primeriza Antena 3 y la Academia la elegió también para presentar la Gala, pero TVE la vetó por ser rostro de otra cadena y, finalmente, el evento corrió a cargo de una Antena 3, que me temó no tendrá ni grabado.

En resumen, unos Goya sobresalientes para un cine casi deficiente.

3 comentarios:

ralm1977 dijo...

Hay que distinguir el cine que se hace con el que se ve. Tú mismo lo has dicho, Pá Negre, una buena película, no tiene quien la exhiba. La calidad del cine español es buena, por mucho que os empeñéis, tanto tú y sobre todo Ivan Reguera, en desprestigiarlo (claro que ensalzais a la actriz menos creíble del cine patrio...). Sobre todo si la comparamos con lo que nos viene del otro lado del Atlántico: por cada película de un Clint Eastwood, un Tarantino o unos Hermanos Coen (de las que nos llegan 4 o 5 al año, no más), nos envían 100 bodrios, que si tienen distribución, mientras en España se hacen las mismas películas de buena calidad, difíciles de encontrar salvo en Cines Renoir. El comparativo en porcentaje peli buena/bodrio es demoledor a favor del cine español (y europeo) por mucha taquilla que obtengan.

Bosco dijo...

ralm1977 bajo mi punto de vista llevás razón en lo del cine americano. Cuatro respetables de 100, pero hoy tocaba hablar del español, y me temo que con los Oscars opinaría lo mismo. Otra cosa es cómo se financian ellos y cómo nosotros. De ahí su hueco, y este análisis, en La Tele de Cristal. Y lo de Lydia Bosch no te lo puedo permitir, ella es junto con Maura y Velasco, una de las mejores actrices de España. Otra historia es que la tele le haya quemado.

Anónimo dijo...

Ralm: Eso se lo cuentas a los pobres que que pagaron una entreda por Habitación en Roma, La venganza de Ira Vamp, La herencia Valdemar, La daga de Rasputín, Pájaros de papel, El cónsul de Sodoma, Los ojos de Julia, Lope, Hierro, Agnosia, Didi Hollywood, 3 metros sobre el cielo, La venganza de Don Mendo Rock o Campamento Flipi.

IVAN REGUERA