lunes, 5 de marzo de 2007

Una orden judicial prohibe a Telecinco emitir el reportaje de Mercedes Milá

La justicia ha decidido que debe abandonar la parrilla… Mercedes Milá. Esta noche, la cadena pretendía reemitir el reportaje que creó la alarma social de la semana, ‘Diario de...maltrato en la guardería’. ¿Pero cómo pueden jugar con semejante aberración para arañar unos puntos de share?

Debería de estar prohibido, me decía a mi mismo cuando lo vi acongojado este martes. Pues parece que no fui el único que pensó lo mismo.

Tras el primer capítulo de ‘Aída’ salió la típica pantalla en negro, a la que últimamente nos tiene acostumbrados (Véase el Loco de la colina), que decía algo así: "A esta hora estaba prevista la emisión de Diario de..., pero por orden del juez no se va a emitir. Esta cadena cree que el programa era necesario para la información del público…"

No es la primera vez que “la cadena de los escándalos” se la juega. Hace unos meses la orden judicial impidió que se emitiera el reportaje especial de Lola Flores, aún sin visionar la cinta. Esta vez, la cadena no quedará de víctima inocente. Durante la semana tuvo que responder a las críticas de la Comunidad de Madrid por las imágenes que había mostrado.

Ante la polémica generada por el programa con las autoridades regionales, Telecinco aseguraba que los máximos responsables en materia de educación y defensa del menor de la Comunidad de Madrid visionaron con Mercedes Milá, conductora del programa, las imágenes de malos tratos, con anterioridad a la emisión del reportaje.

La cadena privada indicó que el objetivo para esta finalmente frustrada reemisión era que los espectadores comprobarán los extremos vividos.

Los directivos del canal, lejos de frenar su afán por dar que hablar, quisieron empaquetarnos otra vez el reportaje. “No querías taza, pues taza y media”. Los ejecutivos del canal de la basura no se paran a reflexionar sobre su trabajo, no llegan a razonar si es necesaria la alarma que han creado, ni a calibrar sus consecuencias. No hay víctimas. Ni las guarderías, ni los ni niños maltratados, ni sus padres… Sólo les importa el share.

Mercedes Milá, que va de Robin Hood por las calles de Madrid, debería acercarse más a las comisarías, a las personas afectadas y a la ley. Pero no. Ella prefiere dar la espalda a la cámara y girarse violentamente con cara de sapo. Escupe opiniones como veneno. Pero, afortunadamente, algún juez de este país, el que ha prohibido la emisión del reportaje, no es uno de sus grandes hermanos.

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