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miércoles, 7 de julio de 2010

La roja VS la rosa




Le salió a Telecinco la jugada redonda con este Mundial. Ha conseguido televisar la máxima tanda de partidos diseñada: apertura, cierre, y todos los de España (si pierde ante Alemania, aún le queda la disputa por el tercer o cuarto puesto).

Además a Telecinco, cadena de portería, le vino como anillo al dedo el enlace entre Iker y su Sara Carbonero. ¿Dónde están los que decían que España perdía por culpa de la periodista?, ¿por qué no usan ahora el argumento de que Sara es la "culpable" de que España haya llegado tan lejos?, ¿o visto así suena más estúpido?

Las históricas entrevistas de la morenaza con el portero de la selección son el foco informativo para el otro tipo de espectación, la rosa, que al margen de la roja dejan a la altura del cesped la intachable profesionalidad de ambos jóvenes.

Me importa un pito si Sara e Iker son o no pareja, me resbala si en las entrevistas que le hace se guardan más o menos las distancias, me saca de mis casillas todo este circo que se ha montado en torno a una relación que hiceron pública de la manera más inocente y por la que han sido crucificados.

Y me alegra percibir a estas alturas que a la audiencia también le da de lado. Esos titulares diarios a lo Qué Me Dices de periódicos con prestigio internacional, esas instantáneas tomadas a pie de campo más propias del Hola que del Marca, esos debates deportivos convertidos en un Sálvame de banquillo... han quedado eclipsados por el fútbol. Nada de lo dicho, ni de lo debatido se correspondía con la realidad de lo que está pasando en Sudáfrica.

Mi enhorabuena a los protagonistas por haber aguantado el chaparrón y mi deseo porque esta infantilada no se vuelva a repetir en la historia. La rosa no pudo con la roja. Victoria.

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SIGUE LA TELE DE CRISTAL: ESTE MUNDIAL... SIENDO MARAVILLOSO

miércoles, 14 de abril de 2010

La Duqueda de Albal





Las cosas en televisión rodadas a cascoporro y fáciles de digerir (para los estómagos menos selectos), son un éxito. Lo sabe Telecinco, quien desde hace varias temporadas taladra a su audiencia con ficciones del papel couché (La Pantoja, Carmina, La Duquesa).

¿Qué será lo próximo?: ¿Arde el Mississippi (sobre la vida sexual de Pepe Navarro)? o ¿No sin mi hija, La matanza de la Esteban)?

La Duquesa de este martes (1ª parte) fue la duquesa de (papel) Albal. No llegaba en guión ni a los giros más irrisorios de Falcon Crest, ni en ambientación a la última película (naranja toda ella) de Garci, ni en interpretación a Bertín Osborne y Leticia Sabater en sus telenovelas sudamericanas.

Irene Visedo (la duquesa de joven) estaba demasiado metida en su papel "Cuéntame cómo paso (cómo paso de esta mierda)", y se quedó en el envoltorio del personaje, cual papel de albal, luciendo trajes y joyas pero sin nada dentro. Tediosa, seca, sin alma, pasaba los diálogos de novelas de Jazmín como esperando ansiosamente a que su personaje se hiciera mayor y otra actriz le tomara el relevo. Será Adriana Ozores la que interprete el personaje en su madurez.

Pero lo peor de la noche de La Duquesa no fue esa TV Movie que, según palabras de la protagonista real, no se correspondía en lo más mínimo con su vida: "Todos eramos rubios, y en la serie son morenos, las sirvientas no llevaban cofia, iban normales, y cuando me casé no monté en un Rolls". ¿Es que a nadie se le pasó por la cabeza documentar la serie con una entrevista a la protagonista o poco importaba y no había tiempo?

Lo peor fue el extenso debate "Salvad a las hormigas blancas del más que baile de la noria" que se cascaron después. Como siempre un bodrio: Un éxito.