lunes, 18 de octubre de 2010

Gran Gimnasio



Doce ediciones diciendo que Gran Hermano es un concurso que para nada refleja nuestra sociedad, y ha tenido que ser en esta última donde el programa caiga por su propio peso. El peso pluma y musculado.

En la casa de telerrealidad han entrado chicos y chicas boom que se han mostrado dispuestos a dar carnaza fina desde el mismo vídeo de presentación, entre ellos el ex novio de Yola Berrocal: Yago, y personajes afines a los músculos, el maquillaje y el gimnasio.

Tipejos obsesionados con el look, la ropa, la alimentación y el exterior. Nos esperan tres meses de relaciones epidérmicas, y de edredoning. Aunque la Milá no pare de decir que todo es nuevo, que no hay más que sorpresas, la realidad demuestra que todo sabe a caducado, a más de lo mismo: 

Parejas que no pueden revelar que lo son, chicas que temen romperse las uñas al coger un plato, frikis salidos de cualquier Callejeros Gran Vía...

Siempre esperpéntico y vulgar. Pero, además, este año con un culto al cuerpo que hace que toda la masa de habitantes parezcan iguales: recauchutados y de cartón piedra. De grasa cerebral, cero.

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