viernes, 24 de septiembre de 2010

Boardwalk Empire: la decepción

Como era de esperar, he leído, por parte de la crítica televisiva, auténticas maravillas sobre Boardwalk Empire. Vamos, que a los del gremio se les ha hecho el culo Pepsicola. Este jueves vi su primer episodio y no veré más. Sé que el respaldo de los entendidos es total y que la HBO les renueva con una segunda temporada debido al éxito cosechado. Felicidades chicos, pero conmigo no contéis.

Boardwalk Empire no es gran cine para la tele, como se ha escrito, sino el cine acartonado y derrochador que lleva haciendo Hollywood desde hace décadas.

Entiendo que alguien que lea que Martin Scorsese es productor ejecutivo y director del chanchullo levite, pero supongo que es una cuestión de tener o no culturilla general, como decía un profesor mío, claretiano a más señas.

Con culturilla me refiero a haber visto antes los antecedentes en los que se basa Boardwalk Empire: mucho decorado cantoso, mucho vestuario pinturero, mucha planificación impecablemente muerta y muchos personajes momificados pero de guión nada. Al ver este lujoso y cadavérico primer episodio me han venido a la cabeza otros films fríos y medianos, si no mediocres, como Ragtime, Cotton Club o Camino a la perdición. Y eso poniendo ejemplos que superan con creces a esta serie.

Sigo sin entender cómo Scorsese sigue siendo para muchos un maestro del que se espera algo. Más que nada después de películas tan fallidas o directamente desastrosas como Shutter Island, Infiltrados, El aviador o Gagns of New York, un pretencioso aburrimiento hermanado con el cartón piedra o la infografía a la última de Boardwalk Empire.

En el primer episodio sólo he podido ver un boceto meramente informativo de los que fundaron el mundo de los gangsters que se convirtieron en figuras icónicas de la prensa, la radio, la literatura, la tele y el cine norteamericano. Todo plasmado informativamente, sin humanidad, con personajes que sólo son estereotipos y un protagonista (Steve Buscemi) cuyo conflicto interno es tan fláccido como olvidable.

No la voy a seguir. Un servidor se ha visto muchas veces El padrino y esa maravilla llamada Los Soprano, la serie por excelencia, como para andar perdiendo el tiempo.

Un testivoltio de Iván Reguera para La Tele de Cristal

2 comentarios:

Miguelevil dijo...

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