martes, 14 de septiembre de 2010

Oro... del que cagó el Moro



Por alguna extraña razón tengo especial predilección por alguno de los personajes que han caído por las entrevistas de Los Munsters y... sí, hagan lo que hagan, no puedo dejar de defenderlos. Cuando me enteré del regreso con Las Chicas de Oro de una de mis Munsters de la Tele de Cristal favoritas, Concha Velasco, me prometí no hablar mal de la serie aunque no fuera del todo de mi agrado.

Minutos antes de ver el estreno este lunes, andaba yo expectante y me lo volví a recordar: "Afloja un poco, Bosco. Por Concha, por Carmen, por ellas..." Pero es que me ha sido tan dificil aguantar hasta el final los dos capítulos emitidos sin aburrirme como una vieja, que es imposible decir que Las Chicas de Oro es una buena serie. No es floja, es lo siguiente.

Son grandes actrices, sí, quien lo discuta es que no ha visto cine y tele en España en los últimos treinta años. Pero en esta serie se demuestra lo que un guión minusválido (pierde toda su fuerza al españolizarlo) y una realización de caerse del sofá pueden hacerle a un gran actor. 

Quiero centrarme en ellas, lo único bueno que tiene el engendro y las únicas víctimas (amén de la audiencia):

El casting, pese a lo que se ha repetido por ahí, está muy mal hecho. La madre (Alicia Hermida) tiene menos arrugas que alguna de las otras. Hermida tendría que haber hecho un papel más de Oro que de Platino, y quizá, como señora noventona, haberle dado la responsabilidad a la viuda de Rabal, todavía en activo o, se me ocurre, a la gran María Isbert.

Rosa (Carmen Maura) no puede hacer el personaje de tontorrona despistada con ese talento resabidillo que su manera de interpretar destila. ¡Si Almodovar lo viera, se preguntaría que ha hecho ella para merecer esto! Es Lola Herrera quien debe ser Rosa, inocente y entrañable, imaginativa y noña. Y es Maura quien debe ser Blanca: Divertida, suelta, perspicaz, sensual, picante, intensamente atractiva, algo más joven que el resto, y oportunamente buscona. O sea, Carmen.

Y poco se puede decir de Concha. La actriz que mejor se ha adaptado al original de Dorothy. Ha calcado gestos y voz y los ha integrado a su manera de forma completamente natural. Está estupenda, es la mejor. Pero sóla no puede levantar la serie.

Has patinado José Luis, y casi arrastras contigo a lo mejor que nos queda de nuestro cine. ¡Ah, no, que ya no se hacen películas para los actores ni para las actrices! Sólo les queda la tele y estas versiones de oro... del que cagó el moro (versionando, el Moreno).

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