jueves, 5 de febrero de 2009

Lo fingido verdadero




Camino ha causado molestias en ciertos sectores religiosos, que no espirituales por mucho que se empeñen en llamarse así. El problema de las críticas que ha recibido la película es que éstas no son cinematográficas (idea, guión, estructura, efectos especiales, construcción de personajes, credibilidad, coherencia), aspectos que están mal dibujados por parte de Fesser. La polémica se centra en si el el film se pasa o no se pasa con el Opus Dei, si es fiel a la historia en la que se inspira, y si la familia real protagonista está o no descontenta.

El error es que quieren ver en Camino un documental, pero no cine, ficción y, por tanto, no la valoran como obra artística. Una película que ciertamente dice mucho del estado actual del cine español al haber sido la acaparadora de tanto premio Goya.

Algo parecido sucedió con la polémica broma de Wyoming. El Presidente de la APM tampoco vio ficción, burla, sátira, sino un "ejercicio periodístico tramposo" que dejaba mucho que desear y que situaba a la prensa en muy mal lugar.

Me recuerdan todas estas críticas a la reciente moda de quejas que asociaciones de toda índole interponían a las series de ficción (las aseguradoras cargaron contra Tirando a dar, los acondroplásicos contra el 1,2,3; los parapléjicos se indignaron con Aquí no hay quien viva; los de las niñas chinas contra Cruz y Raya; etc) . El hecho de que una broma por parte de un cómico o una película salga por la pantalla no significa que tenga que ser real, respetuosa, ética o moralizante. Si deberían serlo los informativos, los programas donde periodistas y personajes se pelean a degüello o los reportajes periodísticos que a modo de fascículos van llenado páginas de ficción vendiéndose como reales (la conspiración del 11M por parte de El Mundo o el espionaje en Madrid que ahora guioniza El País).

Pero aquí, ni las asociación de víctimas del terrorismo, ni Urbaneja dicen nada. Ellos pueden mentir, no ser fieles a la verdad y crear espectáculo con sus informaciones, pero un director de cine o un cómico no puede hacer lo que le de la gana con su obra o con su broma. Los artistas tienen que ceñirse a la realidad y estudiarse el inventado "código ético" que deberían de cumplir los otros, periodistas y críticos.

3 comentarios:

IVAN REGUERA dijo...

Urbaneja no confunde humor con periodismo: la APM se interesó para salir en defensa de la becaria, porque Wyoming ENGAÑÓ a la gente.

Bosco Palacios dijo...

Iván, Intereconomía engañó a la gente al emitir el vídeo en su programa como real (no lo olvides). Es como si yo llamo al periódico El Mundo y les digo que yo puse las bombas en Atocha y ellos lo publican. Yo engaño a El Mundo, y el Mundo (los periodistas) engañan a la gente. Eso es lo que Wyoming demostró y ese es su gran valor.

IVAN REGUERA dijo...

¿Wyoming el de La sexta (regalito de ZP), el que se llevó un programa en TVE nada más llegar ZP al porder, el articulista de Público, el diario de ZP? ¿Ese señor da ahora clases a los periodistas? Me mondo.

Lo de Intereconomía es indefendible, pero el Pequeño Wyoming se ha puesto a su altura. Patético.