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martes, 13 de julio de 2010

El almametro (Lo que cuenta)





La resaca de enhorabuenas engloba también a todas las cadenas que se volcaron con el fútbol. Desde Telecinco, pionera en este tipo de eventos, a TVE, veterana y llenando horas y horas sin un sólo minuto de publicidad.

También Antena 3, que sin tenerlo ni beberlo, se hizo partícipe de la fiesta como no podía ser de otro modo, y Cuatro, que se quedó con la porción más floja de los encuentros, pero que estuvo hasta el final y muy a la altura.

Quizá los únicos que no merezcan ser felicitados por esta nueva fiesta nacional sean La Sexta, a la que se le llenó la boca hace cuatro años y que una vez antenizada en España hizo oídos sordos al mundo, y el dichoso audímetro, que ni cuenta el cómo ni el cuántos.

A Sofres le quedó muy grande esta victoria y sus predicciones volvieron a dejar de manifiesto su ineficacia. Nuestro sistema de medición de audiencias no sólo cuenta mal, sino que no cuenta lo que de verdad cuenta. Más importante que el no poder medir a toda la marea roja, es el no querer testar el cómo se siguieron los momentos.

Si hubiese un aparato que, al margen de los números, tantease también el furor, el compromiso, el magnetismo y la identificación absoluta del alma de un hombre con la imagen que ofrece una pantalla, este habría reventado.

Afortunadamente no lo hay, lo que viene a decir que hay cosas, las que de verdad cuentan, que no son manipulables.

Lo dijo Vicente del Bosque ante los millones de almas agolpadas en Madrid: "No es sólo el ganar sino el cómo se gana, y ellos han sido un ejemplo para todos nosotros".

Parafraseando al Míster: "No es sólo cuántos lo vimos sino cómo lo vivimos y esto ha sido un gran ejemplo para VER que cuenta más el 'almametro' que el audímetro".

viernes, 9 de julio de 2010

Cinco : Cero




A día de hoy, hay que ser muy animal para dudar del pulpo Paul. Los tentáculos del Rappel alemán han hablado de nuevo y han vuelto a hacerlo bien: España ganará este Mundial.

El cefalópodo ha cumplido, la selección lo hará este domingo, el país sigue en vilo, pero ¿está la cadena oficial preparada para retransmitir este histórico acontecimiento?

A juzgar por las retransmisiones anteriores parece que no.

1)Confusiones en directo: Las conexiones desde los diferentes puntos de celebración dejan mucho que desear. Cuando pinchan con Madrid parece que lo estuvieran haciendo con el bar del marido de Belén Esteban: primer plano de reportera sonriente con un par de aficionados de fondo haciéndole la ola. No hay panorámicas, faltan helicópteros, sonido de cafetería de centro comercial...

2) Viejas glorias: Contar con el soserío de Guillermo Amor o de Camacho va con el tono de la aburrida fase de clasificación, pero desde cuartos tanta nadería vital no se sostiene. Tampoco se puede centrar la atención sobre viejas glorias como Fernando Hierro o el primo del abuelo del arbítro que nos eliminó en Corea. Tanto puzzle a lo Enemigos Intimos distrae el verdadero foco de atención tras las victorias.

3) I hate publi: Vale que sea una privada, pero que nos priven durante tantos minutos de lo que pasa en el estadio es imperdonable. Los bloques de anuncios son eternos y agotan la paciencia de cualquier aficionado. Esto no es golf, es fútbol.

4) Saritísima: "Querida Sara, it´s marvellous que ya te hayas hecho más famosa que Los del Río a nivel internacional, pero eso no quita para que des a tu cuerpo alegría Macarena y no nos hagas creer que un gol de cabeza es como ejecutar un enroque".

5) A por ellos: Este año falta el emblema, el grito de guerra. Escucho a Shakira, a David Bisbal, a la Cocacola, pero nos falta slogan propio. El Villa maravilla y el "a por ellos" son fruto del ¡Qué tiempo tan feliz!". Tiren la casa por la ventana y olvídense este domingo de Aída, del debate y de los programas de llamadas. El país no dormirá y se merece un seguimiento a su altura. ¡Por España, por Paul!

lunes, 21 de junio de 2010

Podría seguir siendo maravillosa




Sin ser aficionado al fútbol, reconozco no poder dejar de seguir los partidos de la selección en los mundiales. Recuerdo vivamente cómo hace cuatro años, Emilio Aragón apareció por un nuevo canal que se estrenaba con su intervención y soltó: "¡Tenemos el Mundial!"

Entonces compré un descodicador de aquellos que, como los primeros móviles pesaba cual ladrillazo, y me puse a seguir el Mundial por La Sexta. La mayoría de la gente, y para mi desgracia casi todos mis vecinos, seguieron los partidos por analógico a través de Cuatro. Este hecho provocó que me enterara por sus gritos de cuando había marcado España (recuerden que aunque se veía mejor, la señal digital tardaba más segundos en procesarse).

Ha pasado tan sólo un Mundial y hablar de cómo funcionaban las tecnologías de hace dos Telediarios es casi retrotraerse a la historia. Lo mismo me pasa con el Rey de aquel espectáculo, Andrés Montes, que no sé si hablar de él en presente o en pasado.

Caló tan hondo en los seguidores de la Sexta, con su querido Salinas, sus excéntricos comentarios, su irrestible pasión, criticada por los que acostumbraban a ver fútbol como asistiendo a un funeral, que irremediablemente creó tendencia.

Paco González está ahora bien en Telecinco, mejor que ninguno de los compañeros que se dedican a narrar los pases como si fueran toques extraidos de una pasarela de moda. Aunque aun así, echo de menos a Montes y también me duele que en este Mundial nadie tenga un recuerdo hacia él. No se ha dicho nada desde ningún medio.

En acontecimentos como este, el más reciente desde su pérdida, es triste comprobar que sus compañeros de profesión no tengan presente al Tiki y Taka que nos llenó de emoción en partidos tan insulsos.

Su muerte fue todo un misterio, y puede que eso haya ayudado a que su presencia no sea recordada como merece. Seguro que él hubiera tenido obligadas palabras de vida para sí mismo, valiente, cariñoso, humanamente sin complejos y con el "que dirán" importándole muy poco.

Porque la vida, y la retrasmisión de este mundial también, podría seguir siendo maravillosa, se te echa de menos, Andrés.