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miércoles, 27 de julio de 2011

El diestro y el siniestro


"Antonio Manuel Vicente: Tuvo otro accidente con Ortega Cano" (Rótulo de Telecinco a la 1 de la madrugada y todavía quedaba peritaje...)

El programa chicle de la noche de los martes en Telecinco, aun teniendo "documental" que lo acompañe, no tiene ningún sentido, pero Telecinco ha tomado estos especiales como parte de su programación.

Lo peor del chiringuito es que todos "los periodistas" (incluido Antonio David) cuentan con el guión y la escaleta de los asuntos y, en ocasiones, se adelantan a los invitados a la hora de soltar las declaraciones.

Ocurre entonces que el programa no da más de sí, que no hay noticias de última hora para producir un directo, y que bien podría emitirse de madrugada porque el interés es tan soporífero como un programa de llamadas (teletimo).

La parte cruel del especial de anoche es idear el programa en sí. Días antes de que vuelva la cuñada de la isla, los Telecincosos saben que el asunto agoniza. Ya que en el momento en que Rosa Benito pise Madrid la noticia será otra y todo el humo creado en torno al accidente en sí de Ortega Cano quedará enterrado.

Ya no importará tanto llamarle borracho, drogradicto, maricón, moroso... Con la polemista de por medio, venderán menos el diestro y el siniestro.

Luego se quejará Jordi González cuando en las conexiones con los indignados les griten contra su medio, pero quizá sea precisamente por dar cinco horas de prime time a engendros como estos.

El día en que se ha decidido iniciar la marcha hacia Bruselas, Telecinco ni mu: Sólo Ortega Cano y muertos.

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Justificar a ambos lados

lunes, 13 de junio de 2011

La muerte en directo



Por primera vez una cadena pública emite una muerte voluntaria. Este lunes la BBC estrena el documental Choosing to Die, dirigido por Terry Pratchett, en el que se retransmite la muerte asistida de Peter Smedley, un hotelero millonario de 71 años que falleció en una clínica el pasado mes de diciembre en Suiza

No es un capítulo de Dead Set, ni tampoco una secuencia de la película de Tavernier La muerte en directo, pero la tele nos dará en todo su esplendor el último suspiro de un ser humano que decide morir con espectadores, millones, observándolo.

Coincido así con otros muchos analistas que dicen que el documental  traspasa la última barrera moral posible de la televisión. No podemos ver con naturalidad la muerte como espectáculo y mucho menos cuando viene guionizada y preparada para ser el apoteósis del reportaje. 

El cebo, el enganche, el final mortuorio será lo que atraiga al público menos sensibilizado para seguir este controvertido show que viene disfrazado de buenas intenciones. Así, para sus amigos, el suicida "quiso demostrar su deseo de que se cambie la ley sobre la eutanasia". 

Este hombre conseguirá, sin embargo, hacer más brutos a los vampíricos cerebros que seguirán con gusto su muerte. Y, quizá, sobre todo si barre en audiencia, comenzarán a bombardearnos las teles con más muertes en directo, agonías de última hora y suspiros del último segundo.

La muerte del buen gusto. Muerte de lo bueno y muerte del gusto: