lunes, 16 de noviembre de 2009

El televisor




Aquel capítulo de Historias para no dormir, El Televisor, protagonizado por el padre de Chicho, Don Narciso Ibéñez Menta, podría pasar a la prehistoria conceptual en unos años.

¿Seguirá siendo el televisor el aparato que rija el corazón del hogar? No. Otro medio de distracción de masas ha calado con más fuerza en los últimos años: el ordenador. Y las cadenas de televisión se han vendido a él y sus nuevas evasiones con el fin de controlarlas y masificarlas.

Series de televisión que se estrenan antes en la Red, producciones exclusivas para la Web, retroalimentación tele-Youtube, bebiendo cada más la primera de la segunda...

Me río yo con esa manida frase de que la implantación de la TDT (total el 3 abril de 2010) traerá una oferta cada vez más amplia y a la carta. No hay más que ver lo que emiten las cadenas actualmente para darse cuenta de que viviremos el fenómeno contrario: Cada vez más reposiciones, programas anuncio, teletiendas, teletimos, capítulos de las mismas series (las que empezaron a producirse cuando aun existía competencia seria) repetidos hasta la saciedad...

Ni siquiera los informativos podrán salvarse en este panorama desolador que ha sustituido el mando por el ratón. Porque el periodismo de hoy lo hacen jóvenes con sus teléfonos móviles, y los recién licenciados se dedican a rescatar estas imágenes de youtube para componer una pieza que, según se emita por televisión, volverá a colgarse en la Red en la web de la cadena.

Cada espectador producirá su propia televisión. Nunca veremos nada nuevo porque no podremos entender otra cosa que esté cifrada en un lenguaje distinto al nuestro. Y el antiguo televisor ya habla de otra manera. Desolador.