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jueves, 26 de septiembre de 2024

Ya se acercan, ya están... Premios ATV


La Academia de Televisión y de las Ciencias y las Artes del Audiovisual ha convocado ya los Premios Iris 2024. 

Entre las novedades de esta convocatoria está la creación de nuevas categorías como Mejor Programa de Actualidad o Magazine, Mejor Presentador/a de Actualidad o Magazine, Mejor Reportero/a y Mejor Contenido Original de Plataforma. 

El premio Mejor Dirección de Ficción “Antonio Mercero” regresa a las categorías votadas por los académicos.

Los Premios Iris tienen como propósito distinguir la excelencia de profesionales y formatos emitidos entre el 1 de julio de 2023 y el 24 de septiembre de 2024.

viernes, 18 de mayo de 2012

ATV, nuevos premios y precariedad




Por Bosco Palacios:


Hoy se ha celebrado el primero de los encuentros que la ATV (Academia de la Televisión en España) ha mantenido con críticos y periodistas especializados en Televisión. 

La Academia se acerca así a un sector que desde hace algunos años ha ido abandonando progresivamente la columna de toda la vida por otras ventanas más directas y participativas. Si la televisión por Internet es ya presente y será el futuro... la prensa sobre televisión no puede dejar de estar en La Red y a través de nuevas herramientas: Webs, blogs, redes sociales...



En el encuentro realizado esta mañana se habló de los nuevos premios (Iris se llamarán), y de la posible creación de un gremio de Críticos, en lo que la Academia también ayudaría.


La ATV está haciendo muchas cosas bien y, lamentablemente, no siempre nos llega información sobre todo su trabajo. La conocemos por los premios, pero también protege y ampara a sus profesionales. Aunque no sé en qué medida debería pronunciarse más amenudo sobre algunas precariedades...


En este encuentro, me hubiese gustado preguntarle a Manuel Campo Vidal, además de la última que ha corrido en torno a él sobre su posible incorporación como Presidente de RTVE, qué opciones tiene la Academia de la Tele para resolver o mediar en temas importantes.


Uno de ellos es la eliminación del espectro audiovisual por parte de Esperanza Aguirre de TeleK y Canal 33, dos televisiones que llevan más de quince años en antena y que ya se quedaron sin licencia digital, para ahora ser más que amenazadas por la mano negra pepera. ¿Puede la ATV defender a estos pequeños canales de la política "univisón" (visión única)?


Y entrando en nuestra harina, ¿puede la ATV defender, apoyar y velar por los derechos de todos los trabajadores de programas, series... que no son grandes figuras pero que son contratados muy precariamente? Willy Toledo y otros compañeros cargaron hace unos meses contra esos miembros de la ATV, ahora empresarios de grandes productoras, por repartir con esclavitud las ganancias millonarias de sus productos estrella.


Y acabando con esto de los contratos precarios, preguntarle también cómo es posible que un Festival de Televisión, el FesTiVal de Vitoria, pida públicamente a través de las redes sociales Voluntarios para realizar todos sus trabajos: diseñadores, maquetadores, reporteros, redactores, periodistas, personal de seguridad, atención al cliente, realización, producción, cámaras... 


¿A qué bolsillo va la pasta que entra por los distintos patrocinios, además de a las grandes comilonas que nos dan a los invitados? ¿Por qué cada vez es más difícil que, cuando un sector está relacionado con la televisión, pueda vivirse trabajando en él?, ¿Se han terminado los mileuristas para dar paso, con suerte, a voluntarios, becarios?


Son temas que preocupan a este Electroduende y a los miles de profesionales que cada día ven más difícil vivir de trabajos relacionados con el medio. Sin miedo.


SIGUE LA TELE DE CRISTAL EN ELECTRODUENDE.COM

jueves, 10 de junio de 2010

El último ATV





TVE, cadena que sigue arrasando en los premios de la ATV, sigue empeñada en obviar la ceremonia a su audiencia. Este año, volvió a llevarse El gato al agua (el Académico, no el facha) y siguió haciendo caso omiso a una señal que otros medios sí recogieron.

No es que este tipo de galas sean la fiesta padre, pero entiendo que una cadena de servicio público debería de dar importancia a la institución nacional que la regula, mima y reconoce.

Sigue TVE, sin embargo, alardeando de premios Goya, galas costosas y, excepto la última (copia americana), siempre tediosas y aburridas. Lo que no es muy lógico es que TVE se centre en los premios del cine cuando del séptimo arte entiende muy poco, la que sabe de esto ahora es Telecinco (Ágora, Celda 211...).

O sea que TVE se avergüenza de los premios que le dan honor y prestigio, y se obsesiona con un cine que los propios académicos le reconocen a Telecinco.

Y luego hay que pensar en la audiencia: La gala de la tele, aunque con sillas vacías e interminables lagunas de tiempo muerto, engancha más por la presencia de rostros televisivos que la del cine, que sin Bardem y Pé acaramelados en primera fila pierde todo su atractivo para las masas.

TVE ha perdido un año más la posiblidad de autopromocionarse durante varias horas, con un show plagado de estrellas y por el que no tenía que invertir un duro. Una gala regalada.

Si hubiese un último premio ATV al mejor programador televisivo, al más responsable, al más sensato, al más rentable, al más efectivo, al más lógico... este ATV lo perdería, sin duda, Televisión Española.

miércoles, 25 de octubre de 2006

GTV: Guardería de la televisión




Érase una vez una institución libre y sin ánimo de lucro... Muchos profesionales y amigos decían y se vanagloriaban por pertenecer a ella y quererla, pero, a la hora de la verdad todos le daban de lado.

Y es que la pobre, no tenía sentido ni función práctica. A la academia de la televisión siempre se le ha olvidado contar con el más importante de sus miembros: el telespectador.

Este miércoles se presenta Manuel Campo Vidal como Presidente de la Academia de la ATV. Han pasado por el mismo cargo tres grandes nombres: Antonio Mercero, Jesús Hermida e Ignacio Salas.

Y el resultado, lo que llega a la gente, sigue siendo nulo. ¿Para qué tanto esfuerzo? Concursos de guión, premios que se votan sólo por sus miembros (entre ellos y para ellos) y presentaciones de libros de escaso interés para el gran público.

Hasta Santi Millán, de actualidad en estos días por la presentación de su última película 'Va a ser que nadie es perfecto', se atrevió a decir que “la gala de los premios de la ATV ponía a la de los Goya por las nubes”. Intentó hacer un chiste, pero resultó dramático.

No hay profesionales de la tele. Existen actores, periodistas, presentadores, concursantes de reality, titiriteros y exclusiveros varios que pululan por los platós. A todos estos se les junta y se trata de encajarlos a todos en un mismo gremio. Y ahí, cuando les conviene, cada uno tira por otro camino. Nadie quiere pertenecer a la Academia.

Un actor dirá siempre que su serie escasea en audiencia, o que la gala donde se le premia flojea, que él pertenece al más cine o al teatro, que da prestugio, pero que hace tele porque de algo hay que comer.

Un concursante de reality, cuando le pueda llover una querella criminal por difamaciones, o le acose una revista del corazón, dirá que su unión con la tele es ocasional, que lo pillaron, que pasaba por allí y que su fortuita fama le ha llegado de golpe. Como si la tele fuese una caca que ha pisado descuidadamente. Hoy, lamentablemente, es lo que es.

Todos renuncian del trabajo que hacen en la pequeña pantalla porque la tele de hoy es lamentable, puro negocio para las privadas y mera propaganda electoral para el gobierno de turno que dirige cada pública y sus satélites. No hay profesionales. Hay putas y putos.

No puede tragarse un espectador 20 horas de información rosa y hacerle creer que una institución sin ánimo de lucro es académica y ajena a toda esa parafernalia, que sus nobles funciones van por otros derroteros.

Primero, sanear. Luego ser sinceros, y más tarde premiar y cobijar a los que cumplan. Nada de ir a favor de todos y en contra de ninguno, porque todo no vale. Porque aunque la tele lo emita, todo no es tele.

Casi toda la tele de hoy es basura. No es el arte, ni siquiera el espectáculo que la Academia nos vende. El espectador no necesita de academias. La televisión requiere de basureros para sus contenidos y psicólogos para los profesionales que la alimentan.