miércoles, 21 de octubre de 2015

Si me queréis... Ibsen

Por Bosco Palacios:

Nadie duda de la grandeza y actualidad de los textos de Ibsen. Pero hay una compañía, Les Antonietes, que se encuentra en el Teatro Fernán Gómez de Madrid representando hasta el 1 de noviembre uno de sus mejores textos: Un enemigo del pueblo.
Y lo hacen actualizándolo hasta nuestros días con un enganche y una fuerza irresistibles. Cargados de energía, los actores se convierten en un espectador más, o el espectador se convierte en un personaje más, para hacer justicia en este juicio sin valores.
Arrojo, dinamismo y un ímpetu interpretativo que hacen al público cómplice del delito de intereses personales desde antes de comenzar la representación.
Un debate eterno entre razón y verdad contra beneficios económicos que visto así de actualizado, con sencillez e irresistible belleza estética, nos lleva a entrar en un balneario/SPA Siglo XXI que nos ahoga cada vez más y más, hasta acabar ebrios entre mentiras, manipulaciones y engaños.
La ruptura de la cuarta pared ya desde el inicio, ofreciéndonos de entrada los protagonistas un ponche para ir entrando en calor, juegan a favor de la cercanía que más tarde nos llevará a vernos presos de nuestra escasa libertad, porque al final “todos somos enemigos del pueblo”.
Pero ¿quién es hoy el pueblo? En esta España nuestra, con el coraje de vivir por y para la verdad, Les Antonietes nos hacen descubrir con sublime desgarro, arrojo y coraje nuestra debilidad atemporal: El peso del dinero. El poder de nuestro ego, status, posición y calidad de vida.
Y le dan ganas a uno de salir corriendo del teatro y escapar sin mirar atrás del laberinto de manipulaciones en el que nos han inmerso. Si no fuera porque fuera del escenario, la realidad es aún peor... ¡Irsen!
Enhorabuena a los chicos de Stockmann por su buen hacer en esta obra que no dejará indiferente ni al más temible de los corruptos.

Parafraseando a otra grande, que en su día también defreudó a hacienda que somos todos, pero que desbordaba también vitalidad y energía por todos los costados: “Si me queréis... Ibsen”. Acudan a verla para poder gritar, aunque sea por estar algo "chispa", o quizás gracias también a estar algo "chispa": ¡Viva el coraje de vivir en LIBERTAD!