sábado, 15 de enero de 2011

DeVolver

Un texto de Iván Reguera para Lo mío es el cine:

En la “industria” del cine español no se puede levantar una película de presupuesto medio (3 millones de euros) sin la ayuda de alguna televisión. Y cuando me referimos a “ayuda” a es a un contrato de derechos de antena que hace inyectar pasta para producir una película. TVE también lo hace, pero de manera excepcional: con dinero público.

En 2009 TVE invirtió 40 millones en cine, pero hay novedades con respecto a años anteriores: la pública apostó por las películas para televisión frente a los largometrajes de toda la vida. La tv movie 23F El día más difícil del rey, por ejemplo, fue una de las mejores apuestas de la cadena pública: costó 400.000 euros y consiguió una cuota de pantalla de campeonato: 35,5 puntos.

TVE firmó un total de 64 contratos de derechos de antena, de los cuales 33 eran para largometrajes, 11 para tv movies y 20 para documentales. La apuesta por la tv movie me parece inteligente porque si algo debe potenciar una tele pública (además de “lo cultural”) es lo industrial. Y las miniseries o las la tv movies (unas peores que otras) generan mucha más industria que los largometrajes convencionales de la cerrada familia del cine español. Generan un tejido industrial en el que intervienen guionistas, realizadores, actores, eléctricos, transportistas, decoradores…

Curiosamente, dos de estos largometrajes de la familia del cine español, de los conocidísimos Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar, fueron los más beneficiados de las ayudas públicas de TVE. Y no me entra en la cabeza que éxitos como Volver (le pagaron 645.000 euros) y Mar Adentro (le pagaron 588.9002 euros) se beneficien del dinero de la pública teniendo, seguro, otras ventanas, otras cadenas. Y voy más allá: si Almodóvar o Amenábar han logrado inversión (por emisión) pública y sus películas han sido un éxito comercial en todo el mundo, deberían DEVOLVER el dinero (público) a la cadena para que otras producciones se beneficiasen de ese capital.

TVE, que sigue sufriendo una deuda escandalosa, debería repartir con más sensatez y entre los que más lo necesitan; ya sea entre los que generan industria o entre los que ofrecen una propuesta nueva y necesitan respaldo. No, desde luego, a Almodóvar o a Amenábar. Y no a esos precios.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema, estimado Bosco, es que aunque te llames Amen o Almo, para levantar una peli necesitas varios inversores. Y para que B te de money, necesitas mostrarle que TV (la con E o cualquier otra) ha sido A. B no se fía por los nombres. Extraño, pero cierto. Muy español. Y B confía más en el dinero público que en el privado. El primero se da por seguro, el segundo como virtual. Historia de España, por mucho que pese.¿Cambiará la mentalidad de los empresarios españoles?¿Y la de España?

Anónimo dijo...

Impaciente espero tu post sobre la próxima oleada (así funciona la televisión en España) de turno. Esta temporada toca culebrón de producción propia de época (Amar en tiempos...; Bandolera; La República...) Aparentan un pastón de producción.

Bosco dijo...

Anónimos... el texto de hoy lo firma Iván Reguera, colaborador de La Tele de Cristal ;-)

Anónimo dijo...

Anónimo 1: NO ME CREO que ALMO o AMEN necesiten del dinero de todos los españoles para hacer posibles sus filmes. NO ME LO TRAGO. Y aun siendo verdad, no acepto que SE FORREN y no devuelvan la inversión que ha sido posible con la pasta de millones de españolitos que NO VAN A VER SUS PELIS ni en el cine ni en la tele. La pública está para otras cosas: para lo nuevo, lo arriesgado, lo minoritario... No para ALMO y para AMEN.

IVAN REGUERA

Anónimo dijo...

Dear Iván. Creelo. No es problema de ellos. Es problema de quienes invierten en ellos. Nadie coproduce hasta que ve que la TV pone el dinero. Y te insisto: estos inversores CREEN más en el dinero público (rémora del pasado) que en el privado. No imaginas cuántas pelis españolas ni han nacido por esta cuestión. Sobre lo de devolver la pasta es otra discusión. Y más vinculada al Gobierno que a los creadores. Bosco, sorry, me pareció leer tu firma al final del texto.

Anónimo dijo...

Y eso que pone bien claro en la primera línea: un texto de Iván Reguera. Hay que leer de arriba abajo y no de abajo ¿hacia donde?