martes, 10 de febrero de 2009

Discapacitados laborales




¡Qué manía con el '¿todo vale por la audiencia?'! El audímetro, señores, llegó a España a principios de los noventa y, aunque Telefónica intentó medir las audiencias con un aparatito que finalmente fue descartado, es SOFRES la que desde entonces mantiene el monolopolio en todo el territorio nacional. Argumento con este dato que tristemente todo o casi todo se ha experimentado en televisión en una guerra sin cuartel donde las privadas tomaron el pulso de la caja tonta hasta hace nada.

CCOO solicitó este lunes a TVE que la aparición de personas discapacitadas en los programas de la pública "no sea un argumento para romper los audímetros", en referencia, entre otras, a las participaciones de Izaskun y El Langui en 'Tengo una pregunta para usted' y la ceremonia de los Goya, respectivamente.

El sindicato, más preocupado ahora por las retransmisiones televisivas que por la catastrófica gestión del gobierno en materia de trabajo, recordó que, tras la petición de empleo de Izaskun al presidente, los titulares al día siguiente estaban centrados en la audiencia de este momento, sin dedicar "ni una palabra" a la integración.

Vale que "el minuto de oro Izaskun" aburrió y cansó al público los días posteriores al encuentro ZP-ciudadanos, pero de ahí a culpar a TVE de utilizar a los paralíticos para levantar su share va un trecho. Podrían haberse dedicado los de los sindicatos a recordarle a Zapatero, por ejemplo, que mintió en el programa de TVE cuando afirmó repetidamente que "él nunca había prometido el pleno empleo".

Sin embargo, nuevamente se nos vuelve a desviar la atención y esta vez se utiliza a los discapacitados (¿qué culpa tendrá Izaskun de haberle dado al programa su minuto más visto y El Langui de haber subido dos veces al escenario de los Goya por ser el mejor?) para abrir el debate.

La respuesta de TVE, la cadena que más ha hecho por los sectores desfavorecidos en toda su historia, ha sido contundente: "Es insultante pensar que utilizamos a los discapacitados".

La cadena ha recordado su "particular" interés por los discapacitados ya que durante el pasado año "se emitieron 16.000 horas" de programación subtitulada, "un récord" que, según RTVE, están "obligados a superar". Además, la pública ha resaltado el carácter pionero de su programa Nosotros también, "el primer espacio realizado por personas con discapacidad intelectual". Proyectos integradores que ni de lejos se plantean el resto de televisiones generalistas.

Ciertamente, si un canal se ha preocupado por los grupos más desfavorecidos y en especial por los sordos ha sido la pública. La misma retransmisión de los Goya, que este año les critican por poner el ojo en el actor discapacitado, fue retransmitida por primera vez en el lenguaje de los signos.

Quizás tanto CCOO como Urbaneja, que recientemente criticaba la broma de Wyoming, deberían haber apostado desde hace mucho tiempo por el telespectador y haber salido en su defensa cuando las parrillas se llenaban de mentiras, calumnias, vulgaridades y delitos que ahora (pasado el tiempo de Tomates y de A tu lados) se resuelven en los juzgados.

Importa poco que Telecinco y Cuatro, por poner unos ejemplos, puedan justificar sus picos de audiencia por tratarse de cadenas privadas cuando sus armas son disfrutar con una confundida adolescente sin dos dedos de frente humillada mientras desfilaba por una pasarela (mírese Supermodelo) o una señora sometida a un electrocardiograma virtual mientras se le pregunta si "es la taza del retrete su mejor amiga" (Extraído literalmente de El juego de tu vida). ¿No hay asociación que defienda a los discapacitados mentales que se someten continuamente a este tipo de espectáculos cuyo evidente objetivo es alimentar los más bajos instintos de la audiencia?

Creo honestamente que la creación de estos debates desvían la atención sobre las verdaderas responsabilidades de aquellos que los denuncian. Los datos del paro de enero, la mayor subida del porcentaje de parados en la historia, quedaron eclipsados por la becaria de Wyoming, y las mentiras públicas y en directo del presidente del Gobierno pasaron de alto gracias a la pregunta de la inocente Izaskun. ¿Los discapacitados laborales, que conservamos nuestra integridad física y mental en perfectas condiciones, pero que somos ninguneados por parte del gobierno, sindicatos y algunos medios de comunicación no somos objeto de defensa?

Ni sindicatos ni periodistas vieron alarmante que el día en que se conocían los datos del paro, ésta fuera la octava noticia más vista por detrás de las críticas, opiniones y encuestas sobre la broma de Wyoming, al igual que tampoco vieron nada extraño en que el precio del café de el último Tengo una pregunta para usted no fuera "Usted nos miente" sino el "Gracias por aceptarme mi CV".

Se echa en falta una asociación que defienda a los que no somos discapacitados cerebrales y que observando lo obvio nos atrevemos a denunciarlo. Por favor, no nos traten como imbéciles y cumplan con su trabajo, ustedes privilegiados, que irracionalmente aún lo conservan.

4 comentarios:

IVAN REGUERA dijo...

BUEN POST. Y Hablando de discapacitados, César Strawberry, líder de Def Con Dos:

Aznar me parece una aberración grotesca, un tipo impresentable, un gilipollas. Zapatero, que va de enrollado y de guay, nuestro pequeño Obama blanco, resulta que es abiertamente tonto. Me duele todo esto, y prefiero pensar que es tonto a que está engañando a la gente.

HORA, HORA, HORA, APOCALIPSIS AHORA!!!

Dani dijo...

Que buena reflexión, Bosco. Nos toman el pelo descaradamente. Huelga general?

Tony Montana dijo...

Esto me recuerda que en la época romana, las autoridades utilizaban las luchas de gladiadores (llegaron a durar hasta 3 días seguidos) para anestesiar al populacho, para desviar su atención de como su gran imperio entraba en decadencia, como se demoronaba por el populismo, la corrupción, lo excesos. Hay determinadas cosas que se repiten a lo largo de la historia con demasiada frecuencia.......

Eloy dijo...

Estoy Con Tony, es indignante la anestesía a la que nos someten vía televisión. Pero es que cómo están los sindicatos en este país es de echarse a llorar.