miércoles, 6 de septiembre de 2017

El Sello del Sueño de los 13 Gatos




Miles son las versiones que del Sueño de una noche de verano se han hecho desde que Shakespeare la escribiese en 1595, y a cada cual sorprende a su manera por el estilo, la espiritualidad y la firmeza estética de la adaptación fruto de la sensibilidad de cada versión.
Esta vez el alma en su conjunto la ha puesto Carlos Manzanares Moure (no confundir con el director de casting al que entrevistamos en Los Munsters de ELECTRODUENDE).




Manzanares Moure es la cabeza y el corazón pensante de Trece Gatos, grupo teatral que en unos años de vida ha despuntado hasta convertirse en uno de los más jóvenes y prometedores de la escena actual madrileña.






Me cuenta el grupo, que ya tiene a punto de caramelo otras dos obras, que su objetivo es asentarse en el corazón de la capital con su propio espacio. Quién sabe lo que conseguirán estos jóvenes (y algunos más creciditos, pero de espíritu emprendedor y arrollador) de contar con su espacio creativo polivalente: ¿quizá con cafetería, biblioteca, sala coloquio…? ¿quizá con 13 gatos por ahí por el local ronroneando a los visitantes?

Ideas tienen, talento les sobra, falta solo la ayudita del Patito Donald que confíe en que aquí hay tanta madera teatral como en oro se convertirá tras su quema.


De momento, se agradece verlos en el TEATRO ARLEQUÍN (San Bernardo, 5) los fines de semana. Y ¡AtenCIÓN!!!! porque este es el último para encontrarlos en este espacio mítico de la Gran Vía, tan vetusto a todas luces como intrigante a todas sombras.




Y es que cuando uno entra al Arlequín (a este trovatore habrá que reconocérselo), no sabe si saldrá con cara de difunta de Manolo Escobar, o con ganas de repetir al día siguiente por la frescura y el encanto de lo mágico.




Este último sentimiento es el sello que se estampa en nuestro recuerdo tras ver el Sueño de los 13 gatos, quienes lograron alzarse con el primer puesto en Atrápalo durante semanas, y que ya contaron con escenarios más amplios que, según me cuentan, recreaban a la perfección ese bosque en el que Shakespeare ambientó su obra convirtiéndolo en hábitat del espectador desde el inicio hasta el fin de la función.



Luces, sombras y ¡Acción!: ¿alguna otra sala está por programarlos y conseguir para sí el éxito? Siete vidas tienen, como no podría presumirse de otro modo viniendo de ellos… y sobre ésta de Shakespeare sería cuantiosa pena que durmiera sueño eterno en olvido.




Al final, cuesta describir detalles de una obra tan popular sin revelar nada que estropee a lo novedoso, así que este ELECTRODUENDE no lo hará (asunto que me ahorro en cuanto a Spoiler), pero que sepan que estamos ante una versión que funde el clásico con la técnica audiovisual más actual y la proyección de escenas de películas cuyo diálogo también es mágico. Potenciando el sueño en el camino individual, las aspiraciones del espíritu que abandona el ¿destino de Edipo? por la fuerza de carisma y de talento. Entre otras referencias, por ejemplo, El Club de los Poetas Muertos.

Una versión, la de los trece que, más que enseñar, descubre a cada instante. Unos gatos cuya frescura impregna cada palabra del verso, tan bien hilvanado… cual artesanos convertidos en hadas, cual enamorados en neuróticos, cual Dioses en dictadores de su mítico juego. Temperamentos actorales aptos para Méridas o Coliseos.

¿Sugerente lo que leísteis? Pues no paséis un verano más sin despertar gracias a ellos. Atrápalos pronto que se nos fugan de nuevo, cual hadas y artesanos, a su fábrica de ideas y trabajo. Tan “majicos” como mágicos, así son estos 13.

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